Una cámara de fotos

y a perderse por el mundo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Viernes con sabor a chocolate.

Lunes de sueño. Martes de frío. Semanas que tienden a infinito, parece que el viernes no llega nunca.
Viernes, tarda en llegar, pero esa espera merece la pena. Una rutina que solo cambia si es para mejor. Un loro solitario en una plaza, un chocolate o un café en uno de nuestros rincones (perdidos y únicos), un paseo en el que la gente va y viene...

Siempre igual y distinto a la vez. Cada viernes mejor que el anterior. La mejor recompensa después de la espera.

Pero ahora será diferente, mañana será el fin de las semanas eternas y empezará la temporada de los viernes eternos, en los que no sabes cuando termina uno y empieza el otro. Viernes sobre viernes. Dejar los libros y recuperar la cámara, que me mira con ganas desde su funda. Aventuras con ellas. Buscar un problema. Todo vale los viernes. 
Si no les gusta que no miren.








1 comentario:

  1. y a quien no le gusta un viernes si estas rodeado de la gente que quieres y haciendo lo que te gusta?
    un besito :)

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